viernes, 11 de noviembre de 2016

No te subestimes comparándote con los demás. Todos somos diferentes y cada uno es especial.

No establezcas tus objetivos de acuerdo con lo que otros consideran importante. Sólo tú sabes qué es lo mejor para tí. 

No des por sentado aquello más cercano a tu corazón. Aférrate a eso como a la vida, ya que sin eso la vida carece de sentido. 

No dejes que esa vida se te escape de las manos por vivir en el pasado o por pensar en el futuro. Si vives tu vida de a un día por vez, vivirás todos y cada uno de los días de tu vida. 

No te des por vencido cuando todavía tienes algo para dar. Nada está realmente terminado sino hasta el momento en que dejas de intentarlo. 

No temas reconocer que no eres perfecto. Ese es el frágil lazo que nos une a los demás. 

No temas enfrentar riesgos. Es precisamente asumiendo riesgos que aprendemos a ser valientes. 

No dejes el amor fuera de tu vida y no digas que es imposible de encontrar. La forma más eficaz de recibir amor es dar amor; la forma más rápida de perder el amor es sofocarlo y aferrarse a él; la mejor manera de conservar el amor es darle alas. 

No pierdas tus sueños. Quedarse sin sueños es quedarse sin esperanzas; vivir sin esperanzas es vivir sin un propósito en la vida. 

No corras por la vida hasta terminar olvidando no sólo dónde has estado sino también adónde vas. La vida no es una carrera sino un viaje que debe ser disfrutado a cada paso. 

Extraído del libro "Tesoros de la Vida" 
de ©Susan Polis Schutz


jueves, 10 de noviembre de 2016

¿Por qué hay gente que actúa como si quisiera ser infeliz? Esta es la pregunta de la psicóloga y terapeuta familiar Cloe Madanes, que cree que "en ausencia de guerras y otras desgracias", algunas personas "se esfuerzan" por ser infelices. En un ejercicio de psicología inversa, (la que se usa con los niños cuando no quieren obedecer) nos da la "receta" para ser miserables. No la practiques en casa.

Estos son 13 Hábitos de gente triste:

1. Vive con miedo a perder el trabajo o el dinero. Ser prudente está bien, pero pensar constantemente en la inseguridad te llevará a la depresión.

2. Practica el aburrimiento, piensa que la vida no es excitante, que no nos esperan sorpresas ni aventuras. Te convertirás en aburrido y la gente te evitará.

3. Usa el sarcasmo. Expresa una larga lista de críticas siempre que puedas, sobre todo de forma hiriente, aplicando tu negatividad a cualquier situación (por ejemplo criticar una película o cualquier cosa que le gusta a la mayoría de tus amigos).

4. Crea una identidad negativa, sé una persona deprimida, débil, enfermo, una persona con fobia social, evitando cualquier situación nueva para morirte de aburrimiento.

5. Desconfía de los demás, "piensa mal y acertarás". Todos actúan por propio interés, por sentirse superiores, porque te quieren engañar o por envidia. La bondad y el altruismo no existen, el hombre es malo por naturaleza y quien diga lo contario es un ingenuo.

6. Pelea siempre que puedas, haz un drama, quéjate, grita o llora por cualquier detalle. Sé agresivo, osco, dañino y niégalo después.

7. Practica la ingratitud, quien sabe dar las gracias es más feliz, así que nunca lo hagas. La vida es sufrimiento y luego morimos, así que ¿por qué estar agradecido?

8. Encuentra una pareja… a la que transformar; con un defecto grave (alcohólico, jugador, sociópata…) que has de cambiar.

9. Culpa a los demás, sobre todo a tus padres, disipando cualquier posibilidad de encontrar la paz interior; culpar, todo un arte en la ruta hacia la infelicidad.

10. Desprecia las celebraciones y los placeres de la vida. La música, el vino, la comida, la belleza de la naturaleza, sus atardeceres y paseos por la playa o la montaña, las reuniones de familia o amigos y en general la alegría de vivir son tonterías de personas frívolas. Recuerda siempre que el mundo está plagado de injusticia, pobreza, muerte y devastación.

11. Hagas lo que hagas, saca beneficio. No nos engañemos, quien no se aprovecha es porque no puede, el altruismo causa bienestar, por eso es una estupidez.

12. Glorifica el pasado, cualquier tiempo pasado fue mejor y el presente es una decepción, antes el mundo no era así, la gente era mejor. También puedes demonizar el pasado, naciste en el lugar equivocado, tienes traumas de la infancia, del pasado que no debes olvidar.

13. Quéjate, quéjate mucho, rumia y disfruta los pensamientos negativos y exprésalos constantemente, haz que se apoderen de tu día a día y con suerte llegarás a ser insoportable. Así te aislarás socialmente, la llave de la infelicidad.


miércoles, 9 de noviembre de 2016

1. EL AMOR
Este es el ingrediente indispensable. Las palabras cariñosas, las caricias y el buen trato nos hacen sentir querido, valorado y parte importante del grupo familiar. Es responsabilidad de los padres dar amor incondicional.

2. EL BUEN TRATO
Definitivamente violencia no es amor. No podemos justificar el maltrato que le damos a nuestra pareja o a nuestros hijos con el estrés y las preocupaciones que amenazan nuestra tranquilidad personal.

3. EL RECONOCIMIENTO
En lugar de criticarlos y señalar sus errores, comencemos a reconocer sus cualidades, talentos y logros. Expresemos nuestro agradecimiento cada vez que colaboren o cumplan con su responsabilidad.

4. LA VALORACIÓN
Cuando somos capaces de reconocer todo lo positivo que cada uno de nuestros seres queridos aporta a nuestra vida, inmediatamente nos sentimos agradecidos por su presencia y compañía. En lugar de quejarnos por lo que recibimos o por lo que sufrimos, valoremos todo lo bueno y lo especial que nos dieron.

5. SAL DEL DOLOR
No te quedes anclado en el dolor o la tristeza que sientes frente a una pérdida o a un cambio. Vamos, ¡tú puedes superarlo y manejarlo!
En lugar de pensar en lo que perdiste, reflexiona acerca de todo lo que aprendiste y en la posibilidad de ganar madurez, conciencia y fortaleza. Es tiempo de aceptar, sanar, perdonar y pasar la página.

6. EL RESPETO A LAS DIFERENCIAS
Cada uno de nosotros es un ser único, especial. Si observamos a nuestros hijos desde muy pequeños, seguramente reconoceremos talentos y limitaciones que vienen con cada uno de ellos. En lugar de querer cambiarlos para que se parezcan a alguien que no son, apóyalos para que se acepten y valoren, reforzando sus cualidades y ayudándolos a superar sus limitaciones.

7. LA CONFIANZA
Es la base de una buena relación. Si sentimos que podemos contar los unos con los otros, tenemos un lugar a salvo donde refugiarnos y recuperarnos: nuestro hogar.

8. LAS NORMAS
Las reglas deben ser claras y justas, pero, también, flexibles, cuestionables y negociables. Lo importante es que están allí y que todos sepan cuáles son. Establecer ciertos límites, también es una forma de expresar el interés que tenemos hacia ellos.

9. APOYO INCONDICIONAL
No importa en qué situación se encuentren ni quienes hayan sido los culpables de lo sucedido, en una situación difícil la familia siempre debe estar unida y responder brindando apoyo incondicional a cualquier miembro de la familia que esté en dificultades.

10. RESPETO
Decidamos tratar a los nuestros de la misma manera en la que deseamos ser tratados. Si queremos respeto, apoyo y cariño, comencemos a relacionarnos con ellos a través de esos mismos sentimientos y actitudes. Es importante que sepan que estamos para brindarles apoyo.

Por: Maytte Sepúlveda



martes, 8 de noviembre de 2016

Cuenta la historia que en cierta ocasión, un sabio maestro se dirigía a un atento auditorio dando valiosas lecciones sobre el poder sagrado de la palabra y el influjo que ella ejerce en nuestra vida y la de los demás.De repente fue interrumpido por un hombre que le dijo airado:


¡ No engañe a la gente!

El poder está en las ideas, no en la palabra. Todos sabemos que las palabras se las lleva el viento. Lo que usted dice no tiene ningún valor!

El maestro lo escucha con mucha atención y tan pronto termina, le grita
con fuerza:

¡ Cállate, estúpido; siéntate, idiota !

Ante el asombro de la gente, el aludido se llena de furia, suelta varias imprecaciones y, cuando estaba fuera de si, el maestro alza la voz y le dijo:

-Perdone caballero, lo he ofendido y le pido perdón. Acepte, por favor, mis sinceras excusas y sepa que respeto su opinión, aunque estemos en desacuerdo

El Señor se calma y le dijo al maestro:

-Lo entiendo... y también yo le presento mis excusas por mi conducta. No hay ningún problema, y acepto que la diferencia de opiniones no debe servir para pelear sino para mirar otras opciones.

El maestro le sonrió y le dijo:

"Perdone Usted que haya sido de esta manera, pero así hemos visto del modo más claro, el gran poder de las palabras. Con unas pocas palabras lo exalté y con otras le he calmado"

Reflexión...

LAS PALABRAS NO SE LAS LLEVA EL VIENTO

Las palabras dejan huella,tienen poder e influyen positiva o negativamente.

Las palabras curan o hieren,animan o desmotivan, reconcilian o enfrentan, iluminan o ensombrecen, dan vida o dan muerte.

Con pocas palabras podemos alegrar a alguien y con pocas palabras podemos llevarlo al desaliento y desespero.

¡ Ah, cuanta falta nos hacer tomar conciencia del tremendo poder las palabras !

Ellas moldean nuestra vida y la de los demás. Por eso mismo, los griegos decían que la palabra era divina y los filósofos elogiaban el silencio.

Piensa en esto y cuida tus pensamientos porque ellos se convierten en palabras y cuida tus palabras porque ellas marcan tu destino.
Hay que comunicarse y cuando el silencio es el mejor regalo para ti y los que amas.

Eres sabio si sabes cuando hablar y cuando callar.

Piensa muy bien antes de hablar, cálmate cuanto estés airado y resentido y habla solo cuando estas en paz y que el viento nunca se las lleve.

Las palabras encierran una energía creadora transformante.

Desconozco su autor


lunes, 7 de noviembre de 2016

...Cuando empecé a quererme con todos mis defectos y todas mis virtudes, la vida me cambio de un modo maravilloso y misterioso. Abrí el corazón y empecé a ver el mundo desde muchos ojos distintos.

...Cuando empecé a quererme dejé de conformarme con demasiado poco.

...Cuando empecé a quererme descubrí mi bondad.

...Cuando empecé a quererme empecé a tomarme en serio y con gratitud el regalo de la vida.

...Cuando empecé a quererme empecé a saber que estaba en el lugar adecuado ... en el momento oportuno y entonces pude relajarme.

...Cuando empecé a quererme sentí una fuerza que me obligaba a bajar el ritmo y eso lo ha cambiado todo.

...Cuando empecé a quererme empecé a apreciar la soledad de estar rodeada de silencio, sobrecogida ante su encanto, escuchando el espacio interior.

...Cuando empecé a quererme descubrí que no soy especial, pero que sí soy única.

...Cuando empecé a quererme redefiní el éxito y la vida se convirtió en algo muy sencillo. Ah, que placer !

...Cuando empecé a quererme descubrí que no tengo que perseguir a la vida, si me quedo quieta y tranquila, la vida viene a mí.

Desconozco su autor



domingo, 6 de noviembre de 2016

Un padre estaba viendo un partido de fútbol en la televisión. Sus hijos, se encontraban inquietos, pues querían jugar con él. Para distraerlos, tomó una hoja de periódico en la que se encontraba un mundo dibujado y la rompió “Armen este rompecabezas del mundo” les dijo.

Para su sorpresa, a los 5 minutos regresaron con el “rompecabezas” armado. “¿Cómo lo hicieron?” les preguntó su padre. “Fácil. Atrás del dibujo del mundo se encontraba el de una familia. Juntamos a la familia y el mundo se unió también”.

No es difícil afirmar que los valores y educación que se dan en la familia, impactan profundamente en la vida de un adulto, de la sociedad, de un país. Del mundo.

El 75% de las personas opinan que sus padres no los amaron lo suficiente. Según estudios recientes, las heridas emocionales de la niñez tienen un impacto mayor, en la vida de una persona, que cualquiera de las experiencias posteriores que registre durante el resto de su vida.

¿Resultados? Un temprano inicio de la vida sexual en hombres y mujeres, que trae hijos indeseados al mundo, en gran parte, por la ausencia de valores que los padres inculcaron a los hijos. En ocasiones reflejado en hombres y mujeres que tratan a sus parejas como sus objetos y exigen un amor fanático, producto de su falta de amor propio. Sus padres no los amaron lo suficiente y buscan que su pareja les de ese amor. Estas personas con frecuencia son muy caprichosas, egoístas y exigentes sobre todo en el terreno afectivo.

Cuando estos niños crecen y se convierten en padres, viven un doble conflicto. Por una parte, tienen almacenado ese rencor contra sus padres por no haber recibido su amor. Por otra parte, ya tienen sus propios hijos, una responsabilidad difícil de afrontar. Ese niño con carencia afectiva, aún vive en el padre que es hoy. Y ese niño necesita amor. Es entonces, cuando comienzan a pelear con sus hijos. Comportándose, en muchas ocasiones, como un niño más.

En el fondo, lo que buscan es que sus hijos les mimen… ¡como si el hijo fueran ellos!
Y si aquellos, que fueron un hijo sin amor, siguen tratando a sus hijos sin amor, se va a repetir la historia por los siglos de los siglos… Así pues, es hora de romper el círculo vicioso del desamor.

¿Cómo?

Primero, hay que comprender que los padres dieron lo mejor que pudieron, en base a sus circunstancias y experiencias. Posiblemente ellos tampoco recibieron suficiente amor, y hay que tener en cuenta las circunstancias que les tocó vivir en su época. No hay que olvidar, que actualmente se goza de una libertad que no existía hace algunos años. La rigidez de las costumbres y cultura de aquellos tiempos, inhibía en algunos casos, la expresión de las emociones. 

Y segundo, poner en práctica todos aquellos actos que desearíamos haber recibido, como dar un abrazo cada día a nuestros hijos, prestarles más atención, comunicarnos y compartir pequeños momentos, esos que guardarán en su memoria el resto de su vida.

Recuerda siempre dar una sonrisa a las personas con las que a diario tienes contacto, eso les hace bien a ellos y te reconforta y engrandece alegrándote el día.. Interesarte genuinamente por todos y dar con humildad...pues hay más placer en dar que en recibir. Mientras más amor des ¡más amor vas a recibir! la vida es como un vasto campo en donde las semillas siempre crecen.

Ten presente que tú puedes romper el círculo vicioso del desamor en la familia y así impactar positivamente en las futuras generaciones, en la sociedad.. y en el mundo.

Desconozco a su autor


sábado, 5 de noviembre de 2016

1. El respeto debe ser recíproco entre las personas, no importando su condición, edad, cargo o rol.
2. Acepta a los demás tal como son.
3. No hables mal de los demás y respeta su espacio personal.
4. Evita el maltrato verbal o físico. Evita los términos despectivos, degradantes y los sobrenombres.
5. Reconoce la individualidad y riqueza interior del otro. Ayuda a los demás a descubrir y valorar sus cualidades.
6. Escucha a los demás, míralos a los ojos cuando te hablan y cuando tu les hables.
7. Felicita a los demás, agradéceles cuando sea necesario y estimula el desarrollo de sus cualidades. Resalta lo positivo de las personas y no sus defectos o aquellas cosas que les generan dificultades.
8. Aprende a pedir ayuda cuando la necesitas, no siempre los demás pueden adivinar lo que te pasa.
9. Ayuda a resolver los conflictos mediante el diálogo y facilita que lleguen a acuerdos de sana convivencia.
10. Dile a tus amigos y familiares que los quieres.

Desconozco a su autor